excerto extraído do diário espanhol El PaÍs
Opinion La Cuarta Página p27
TRIBUNA: JORDI SOLER
El canon económico de la vida
Es necesario frenar, poner a raya la multitarea, hacer actividades que no representen ninguna ganancia, no expandirse ni crecer y quitarle a la vida esa connotación dineraria. Hay que generar ese espacio de silencio
JORDI SOLER 05/02/2012
Todo el mundo está obsesionado con el crecimiento, pero bien mirado, en un organismo maduro todo crecimiento se corresponde en esencia con un tumor". Esto lo dice Walter, uno de los personajes deLibertad, la fabulosa novela de Jonathan Franzen ... La obsesión por el crecimiento... viene muy a cuento en estos tiempos en los que el ciudadano común vive expandiéndose, cada vez con más frenesí, en ese territorio fragmentado, vasto y resbaladizo, que son las pantallas electrónicas.
...la exagerada atención que últimamente, y llevado de la mano por los medios de comunicación, está obligado a poner el ciudadano común en el crecimiento de la economía de su país. Los indicadores de este fenómeno se han convertido en el nuevo barómetro: cuando hay crecimiento económico del país, la gente sale contenta como si le hubieran pronosticado un día de sol, y cuando no lo hay parece que el hombre del tiempo hubiera pronosticado una borrasca. ...
Las noticias sobre el pulso diario de la economía no solo han venido a amargarnos la existencia, también han consolidado esa idea de que lo que crece está bien, muy vivo y con mucho futuro, y en cambio lo que no crece adolece de algo, está enfermo y con un pie fuera de este mundo. ...
Veamos lo que sucede en el ámbito cotidiano y doméstico, con ese crecimiento a partir de la multiplicación de una serie de actividades que hasta hace muy poco no existían: hoy una persona normal puede ir conduciendo su coche, con la radio de fondo, mientras habla por teléfono con el manos libres y, con la mano izquierda, vigilando con el ojo derecho que no lo mire un policía, escribiendo un tuit. La multiplicación de estos actos aparentemente mínimos afecta todos los estratos de la vida. ...
...una actividad tan simple como oír música, que antes consistía en poner un disco, servirse un trago y sentarse en un sillón a escuchar, hoy ha sido arrollada por la multitarea, todos la oímos enchufados a unos audífonos mientras nos desplazamos de un lado a otro ejecutando otras actividades. La música ha dejado de ocupar la parte central, ahora es un fondo, un ambiente, un elemento más del paisaje frenético que nos rodea.
...El frenesí por el crecimiento y la expansión conecta, por lo que tiene de inmodestia y de supuesta rentabilidad, con la obsesión por la vida saludable, con la educación de los hijos en jornadas histéricas llenas de cursillos para que sean mejores, más crecidos y expandidos que los demás, o con la fatigosa corrección política, esa inmodesta pretensión de gustarle a todos, que en algún caso termina promoviendo, igual que estas otras ambiciones, el crecimiento, el beneficio, el rendimiento, el dividendo, la utilidad, el rédito, los intereses y las ganancias, es decir, el canon económico de la vida, que es el punto al que quería llegar.
Se impone pensar al margen de este sistema que lo envuelve todo las 24 horas del día y que nos invita ininterrumpidamente a tener más; hay que bajarse un momento de este viaje frenético y preguntarse, ¿necesito tantos aparatos?, ¿me hace falta tanta información?, ¿para qué sirve acumular tanta salud?, ¿no será que tanto cursillo no deja ser niños a los niños?, ¿será que tanta expansión, que esta apasionada multitarea, es más que crecer un proceso tumoral que me está conduciendo a la superficialidad, a la frivolidad, a la realidad alternativa y a la distopía?
Esto no es un alegato contra la tecnología, ni un suspiro nostálgico por ese mundo sin pantallas ni enchufes que se nos ha ido para siempre. ... Sin embargo, habría que vigilar ese canon que nos ha impuesto la violenta irrupción de la economía en la cotidianidad. Hace una década ¿a quién le importaban las páginas de economía de los periódicos?, ¿o la sección de economía de los noticiarios? Le importaban a los economistas, a los banqueros y a los empresarios; no a los carniceros, ni a las porteras, ni a los novelistas, como nos importan ahora. Hay que hacer un alto, poner a raya la multitarea, privilegiar el pensamiento, hacer un esfuerzo por concentrarse en una sola cosa, hacer actividades que no representen ninguna ganancia, ya no expandirse ni crecer y quitarle a la vida esa nueva connotación dineraria que nos impele todo el tiempo a crecer y a multiplicarnos. Hay que parar de vez en cuando las máquinas, sentarse a no hacer nada y desde ahí pensar, sin pantallas alrededor, qué hacemos con la vida... Hay que generar ese espacio de silencio, de disponibilidad frente a la existencia, que más pronto que tarde será llenado por una idea genial.